viernes, 6 de febrero de 2015

LA LIBERTAD POSIBLE. Autor: Leonardo Polo - 1ª PARTE


Para este mes de febrero, tenemos una lectura muy interesante sobre la libertad, que nos recomienda D. Jesús. Hay terminología que realmente tiene cierta dificultad; pero así me empezó a enganchar la filosofía, buscando palabras que me resultaban desconocidas. Algo que nos supera, nos motiva más !!
Tenemos que leerlo despacio, porque es bastante denso. Como es un poco largo para publicar en un blog, lo he dividido en tres partes.


Este texto recoge una intervención del autor en un coloquio organizado por alumnos de la Universidad de Navarra. De ahí el tono coloquial de estas páginas.



La Libertad posible. 
In La Persona Humana y su Crecimiento. Pamplona: Eunsa, 1996. p.37 (L. POLO)

           El asunto es la libertad. Me voy a poner pesimista (pictóricamente, claro); y entonces voy a empezar con una pregunta: ¿el hombre es libre? La segunda pregunta sería: ¿el hombre es siempre igual de libre, cuenta siempre con la misma libertad?
           La libertad es algo que tiene también interés desde el punto de vista de un progreso. No es simplemente una propiedad del hombre, sino algo respecto de lo cual el hombre puede hacer algo.
           Evidentemente la primera pregunta es radical. La contestación: el hombre es libre, o no. Pero la segunda pregunta puede parecer menos radical. Y en el fondo allí también hay algo muy importante en juego, que es precisamente el interés de la libertad. Porque si dijéramos que el hombre es libre, pero después de esto, a la segunda pregunta contestáramos que el hombre es siempre igual de libre, la libertad es una propiedad humana nativa, que no se desarrolla: entonces todos los hombres son igualmente libres, históricamente no se puede aumentar la libertad, la libertad es una simple propiedad de la voluntad: como tal es constitutiva, y nada más. Pero si es constitutiva, o está o no está, y si está, pues está. Y entonces el interés de la libertad desaparecería, entonces la libertad quedaría fuera del progreso. Sería simplemente una fuente, pero una fuente constante de los actos humanos. Y al ser una fuente que no se acrecienta, resulta que el progreso que los actos humanos podrían lograr sería un progreso al margen de la libertad. Y si es un progreso marginal a la libertad, entonces puede ser incluso un progreso enemigo de la libertad.
           Estas dos preguntas - y por eso me pongo pesimista - no se pueden contestar de una manera satisfactoria. Mejor dicho, hay gente que se atreve a afirmar las dos, esto es, a contestar afirmativamente las dos, que el hombre es libre, y además crecientemente libre: yo también lo creo, pero como filósofo tengo que advertir que hay ciertas dificultades; no está nada claro a primera vista que sea así. Hay muchos signos, muchos hechos que nos llevan a una especie de desesperanza respecto de la contestación afirmativa de estas dos preguntas.
           Vamos a ver cuáles son las dificultades respecto a la primera cuestión: si el hombre es libre o no. Estas dificultades que vamos a ponernos desde un punto de vista vital, podríamos llamarlas las actitudes, los sentimientos que actualmente se adoptan respecto a la libertad, respecto a la cuestión de si el hombre es libre o no es libre. La enumeración de estas dificultades procede del profesor Arellano.


Aspiración a la libertad

           Ante todo se puede advertir en la humanidad, en el hombre actual, lo que podríamos llamar la actitud de aspiración a la libertad. Se quiere ser más libre. O, mejor dicho, se quiere ser libre. Se aspira a la libertad, se toma la libertad como una meta, como algo que todavía no se tiene y que sin embargo se desea.
           Esto es ya una dificultad respecto a la primera cuestión. Porque si se aspira a la libertad, se está afirmando simplemente que no se tiene. Se aspira a la libertad, no se tiene libertad. Entonces lo que pasa en el mundo es que no se sabe lo que es la libertad, se aspira a la libertad de una manera muy vaga: esto lo voy a desarrollar con un poco de valor experiencial.
           Efectivamente hay muchas personas que creen que no son libres pero aspiran a serlo, pero no saben exactamente lo que quiere decir ser libre. La libertad se presenta como un ideal cuyo contenido, cuyos contornos, son extremadamente imprecisos. Ansiar la libertad es una actividad vital frente a la libertad muy extendida. En los jóvenes se nota claramente que no se consideran libres, pero quieren serlo. Se ponen revolucionarios o algo así. Existen también minorías que tienen una sensación de no tener libertad, de estar en esclavitud, de que la libertad es algo que por el momento no se tiene.
           Pero ¿en qué consiste esa libertad, qué se nota en su valor positivo, exactamente qué es ser libre? No se sabe, claro, porque, ¿cómo se va a saber? Solamente se puede saber quésignifica ser libre siéndolo. Porque la libertad no se conoce como se puede conocer un objeto cualquiera. La libertad se conoce ejerciéndola; si no se ejerce, no se sabe. Por lo tanto, en cuanto aparezca una actitud de ansia a la libertad, evidentemente allá va implícita una percepción extraordinariamente confusa de lo que la libertad sea. Prueba de esto es que esa aspiración a la libertad normalmente suele terminar desvaneciéndose, o termina en unas situaciones que enúltimo término no son más que desorden: no son libertad, sino desorden.


La negación de la libertad.

           También se niega la libertad. Eso, ¿por qué? Porque a veces, cuando se ha hecho la experiencia o una experiencia controlada de la libertad se ha terminado en una constatación de que la libertad no es un valor tan positivo como parecía, sino que es un valor muy relativo, y en ciertos modos un disvalor o un antivalor. Esto es característico de, por ejemplo, el pensamiento existencialista y también de algunas formas de psicoanálisis. Algunos existencialistas piensan que estamos condenados a ser libres, y que no tenemos más remedio que cargar con nuestro propio existir en el sentido de tenerlo que hacer (que es lo que significaría la libertad en su propio concepto). El hombre se tiene a sí mismo como tarea, y por tanto tiene que cargar con su propio ser. Y ese cargar con su propio ser, asumiendo su propio ser en una dirección o en otra, es la libertad. La libertad está grabada radicalmente por uno mismo, y entonces en vez de ser una cosa excelente, alegre, brillante, es todo lo contrario: es una especie de tarea asumida, como una tarea agotadora. El que tiene que realizarse a sí mismo con sus propios contados recursos. Y además esta realización depende de él mismo, se tiene que autorrealizar, y aqui está, en esta autorrealización, la libertad imprimida como un valor a medias. Por lo tanto se llega a tener un cierto miedo a la libertad, más que miedo una valoración que no es enteramente positiva. La libertad es una desgracia, sería mejor no ser libre, porque al menos, si uno no tuviera esa libertad, entonces estaría exento de esa tremenda tarea de autorrealizarse.
           Otra actitud que aparece respecto a la libertad es lo que podríamos llamar la desesperación. La libertad desespera. No se trata ya de valorarla negativamente en el sentido de que ser libre significa existir en unas condiciones de extrema dureza. Sería mejor ser como una hormiga, simplemente seguir el cauce de la vida, sin tener que preocuparse de nada. Ser libre es preocuparse y esto ya es algo negativo.

La libertad inútil

           Pero hay también otra tercera posible actitud, que puede coexistir con las otras, y puede mezclarse con ellas. Decir que la libertad no sirve para nada, que es rotundamente inútil. Eso no es exactamente negar la libertad por la consideración no positiva de la libertad: la libertad como desgracia es porque yo tengo inexorablemente que asumir la tarea de autorrealizarme, y, claro, sería preferible estar exento de esa tarea. Pero si es posible que uno asuma esa tarea de autorrealizarse, se afirma que esa tarea tiene algún sentido, que tiene alguna posibilidad de ser llevada a cabo. Por lo tanto no es que la libertad sea inútil: es difícil, es incómoda, uno está condenado a ella, pero estar condenado a ella no quiere decir que con la libertad no se consigue algo. Pero también cabe pensar, cabe sentir, cabe experimentar que la libertad no sirve para nada: esto no ocurre con excesiva intensidad, pero a veces aparece. La libertad, ¿para qué sirve?, ¿qué interés tiene?, ¿es que por ser libres vamos a conseguir algo? Somos libres efectivamente, pero que seamos libres no significa nada desde el punto de vista de realización. Se renuncia a seguir, no porque la libertad sea un valor negativo, sino porque carece de significación.
           Cabe también la tristeza ante la libertad, que no es lo anterior, es otra cosa, otro matiz. ¿En qué consiste si la ponemos en relación con las actitudes anteriores? Podríamos decir que la tristeza ante la libertad consiste en renunciar a la libertad: porque esta aspiración nunca se va a alcanzar. O bien uno va a estar empleándose toda la vida, pero para terminar en el fracaso radical. A lo mejor hay algo que no depende de la libertad propia, que depende de otra cosa, de unas circunstancias exteriores a uno, y por esto, al final, después de haber realizado un gran trabajo para ser libre o para conseguir la libertad, resulta que todos esos trabajos no sirven para nada, se desvanecen. Está el famoso pensamiento de Sartre: aquel no tiende a ser más sino lo que ha sido hecho. Ese es el carácter existencial y gravoso de la libertad. Pero, ¿qué pasa después de que uno se ha hecho? Pues que queda deshecho, porque viene la muerte tan callando, y se acabó. Es la tristeza, ante la libertad: porque uno ha hecho una cosa, que resulta que, al final, se nos escapa.

1 comentario:

  1. Pienso que la libertad es una herramienta imprescindible para.llegar a la felicidad, pero no la única imprescindible, ya que pienso que el interés de la libertad es conseguir que el hombre sea feliz, para ello no debe trabajar sola ya que necesita una gui como un libro de instruciones., ese libro deinstruciones es la ley natural impresa en el hombre, su conciencia. En mi opinión si tu tienes un móvil de ultima generación, necesitas saber como funciona para que te de el avío que necesitas, tu puedes teclear con libertad, pero si lo haces equivocadamente, el móvil llega a bloquearse y no funciona y no consigues nada. Has sido libre, pero no sirvió de nada ya que estropeastes el móvil porque no tenias conocimiento de cuales son las leyes que hace que el móvil funcione y seas feliz poniendo mensajes o bien leyendo paginas tan estupendas como este bolg.

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