lunes, 14 de noviembre de 2016

FILOSOFIA DE LA VIDA COTIDIANA.


Este pequeño ensayo de Rafael Alvira, nos muestra la realidad tal cual es; existimos en lo cotidiano, y es en ello donde desarrollamos nuestra humanidad, con grandeza o mezquinamente, alegre o tristemente, felices o desgraciados. El autor analiza figuras diversas de ese nuestro existir cotidiano, en el cual habitamos, invitamos, jugamos, nos aburrimos, amamos. 

En la primera parte; podemos leer que vivir humanamente, en plenitud, queda reservado a los que saben dialogar. Pero para ello, hace falta primero saber "invitar".

Necesitamos tener una esperanza mínima de novedad (aventura), una mínima seguridad (paz), y un mínimo diálogo. El vivir cotidiano puede ser a veces muy duro, porque nos puede el aburrimiento (por falta de novedad), el miedo (por falta de seguridad) o la soledad (por falta de diálogo).


En la segunda parte trata el autor sobre el aburrimiento; que la llama muerte social y su causa una insuficiencia filosófica. Es la vivencia de la nada del ser y la percepción pura del tiempo. El diálogo tiene su origen en el esfuerzo de autonegación y en el esfuerzo de dejarse maravillar por la realidad del otro ser.


Más adelante, avanzando en la lectura, Rafael Alvira relaciona felicidad y sufrimiento. Según Aristóteles, la virtud perfecta es la que nos haría felices; pero sin esfuerzo no se adquiere la virtud, y ese esfuerzo puede ser entendido como sufrimiento. El mismo Aristóteles reconoce que la amistad es lo mejor de la vida, pero ¿quien no sufre por un amigo?.


Podemos leer en el texto que la "finura de espíritu" la posee aquel que admira magnánimamente cosas grandes. El que busca lo acabado, lo pleno, lo perfecto en suma. Si no parecemos buenos, además de intentar serlo, no somos suficientemente buenos. ¡La ética sin la estética no es ética!


Al final del ensayo se le dedica unas páginas al concepto de corazón. Es el órgano de la síntesis, de la mediación, de la conciliación de sentimiento, inteligencia y voluntad. Es el principio superior de unificación que nos humaniza. 

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