lunes, 1 de septiembre de 2014

Un nuevo curso comienza!


Cuenta una narración muy conocida en África que, mientras caminaba por el bosque, un cazador encontró un aguilucho recién nacido, lo cogió y se lo llevó a su casa. Allí lo puso en su gallinero, donde el rey de todas las aves crecía con los pollos, y pronto aprendió a comportarse como uno de ellos: picoteaba maíz y brincaba en el corral como ellos…
Un día, después de muchos meses, el campesino miró pensativo las largas alas de esta ave majestuosa que, a pesar de poder hacerlo, no había aprendido a volar, ya que había estado encarcelada durante toda su vida. Entonces, el buen hombre se arrepintió de lo que había hecho y decidió dejar al águila en libertad. La sacó del corral, la tomo suavemente en sus brazos y la llevó a una colina cercana. Allí le extendió hacia arriba y le dijo: “Eres un águila. Perteneces al cielo, no a la tierra. ¡Abre tus alas y vuela!”.  Pero el ave no se movió. Miró desde la colina a los pollos comiendo, y dio saltos para reunirse con ellos. El campesino repitió sin cansancio: “No debes empequeñecerte y criarte como las gallinas que no hacen más que pelearse sin cesar por picotear los granos que encuentran en el suelo. ¡Abre tus alas y vuela!”. Pero la joven águila se mostró cada vez más confundida por esta meta tan exigente. Temblaba por todo el cuerpo, y daba fuertes señales de preferir volver al lugar protegido.
El campesino no se desanimó. Al día siguiente, muy temprano, la llevó a un monte muy alto. Una vez en la cima, la levantó de nuevo y, con sus brazos extendidos hacia arriba, le hizo mirar directamente hacia el sol brillante de la mañana, mientras le animaba diciendo: “Eres un águila. Has nacido para moverte al aire libre, para llegar hasta el sol. Puedes recorrer distancias enormes y jugar con el viento. ¡No tengas miedo! ¡Inténtalo! Abre las alas y vuela.” Entonces, el águila, fascinada por la abundancia de luz, se irguió de un modo señorial, abrió lentamente sus grandes alas y, con un grito triunfante, empezó a volar, cada vez más alto, hasta que ya no se la podía ver en el horizonte…
“Quien ha nacido con alas, debe usarlas para volar”, pensó el campesino cuando bajó del monte cantando.


INTRODUCCIÓN DEL CURSO

                La filosofía nos ayudará a conocernos y poder vivir la libertad que somos, por eso hablaremos de un Yo que se realiza en el ejercicio de su libertad, de un Yo que trasciende toda realidad y circunstancia, eso es ser persona humana. El ámbito de la libertad abarca a todo su ser, no solo al hombre espiritual (Lutero) o al hombre inteligible (Kant). Es libre el hombre y la mujer completos, en su realidad corporal y espiritual.
En este curso que comenzamos, aprenderemos que una vez se ha quitado la verdad al hombre, es pura ilusión pretender hacerlo libre. En efecto, verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen miserablemente. Además descubriremos, que sin verdad y libertad, la felicidad humana se esfuma.
El ambiente generalizado en que vivimos, que busca “tener” con el sólo fin del goce sensible constituye un nuevo hedonismo, y a esta sociedad que vive según ese modelo se le ha venido a llamar “sociedad del bienestar”. El núcleo de lo humano se intenta colocar, pues, en un lugar más modesto que en la historia precedente: en esa operativa tan inferior como cambiante y sometida a tantas quiebras. Asistimos, por tanto, a la pérdida de lo más propiamente humano.
En este curso que comienza, conseguiremos en los temas introductorios, explicar términos fundamentales como sustancia, ente, esencia, acto y potencia, naturaleza, etc. En un tema posterior se tratará del conocimiento y distinción entre el pensamiento y las cosas. Avanzaremos tratando la voluntad y sus hábitos, la libertad, la felicidad y la belleza.
Es un Temario impresionante, ¿qué os parece?

PRIMERA CLASE PRESENCIAL
Viernes 19 de septiembre. HORA. 17.30 H.
Lugar: Club Aldaba (Sevilla)


2 comentarios:

  1. Me encanta ese cuento africano; curiosamente lo habia leido recientemente y me ha encantado leerlo en tu blog;espero que estas sesiones sirvan para ayudar a muchas águilas que no se atreven a volar alto, hacerlo. Os seguiré. Felicidades por la iniciativa

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  2. La Historia me gusta, pero supongo que al cazador le costaría convencer al águila con argumentos altos y entrenando al Águila. Lo mismo pasa con los hombres, debemos aprender que somos y cual es nuestro sentido aquí, pero debemos vivirlo no solamente saberlo. Como Socrates decía que no solo hay que conocer la verdad si no vivirla si no es coherente

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